Nieve, pico y pala
Ayer visitamos a una amiga de mi abuela. Era su santo. Y estaba molesta por que los camiones que quitan la nieve en invierno la habían amontonado inclinando un árbol que ella plantó hace 10 años.
Ayer visitamos a una amiga de mi abuela. Era su santo. Y estaba molesta por que los camiones que quitan la nieve en invierno la habían amontonado inclinando un árbol que ella plantó hace 10 años.
El viernes por fin jugué a ping pong. No se cuanto tiempo había pasado desde la última, pero tenía muchas ganas. El polideportivo me sorprendió por la cantidad de gente y ruido. Había muchas mesas de tenis de mesa, gente que jugaba a volley, baloncesto, chicas que entrenaban para cheerleaders, máquinas para hacer deporte, trampolines, camas elásticas, gente haciendo piruetas. Nunca había visto a tanta gente practicando deportes a la vez.
Estación de autobuses, esperando a que nos movamos. Fuera veo a una niña pequeña llevando a una niña aún más pequeña. Quizás de 4 y 1 años. Hombres esperando para meter sus bicis en la bodega del autobús. Niña probablemente vestida con su mejor ropa. Desde que vi el documental cada vez que veo a una persona mayor que yo siento respeto y me pregunto qué habrá sufrido.
El próximo fin de semana hay elecciones en España. En ocasiones anteriores creo que yo hubiera leído folletos, escuchado algún mitin, visto la tele y aún así no tendría claro a quien votar ni por qué: todos prometen mucho y hablan sin decir nada concreto. Esta vez tengo la sensación de que gracias a Internet puedo estar más informado a la hora de votar.
En un callejón estrecho a la hora de la siesta. A esta hora la gente del sudeste Asiático duerme en hamacas, en su moto, en el suelo de su casa que lo es de su negocio, con las puertas abiertas. Niños, padres y abuelos.
Una señora me ve deambular, se levanta y me ofrece comida. Me siento en un pequeño taburete delante de la pequeña mesa. Me sirve un plato por 20.000 VND. Al otro lado del callejón, a una distancia que casi podría tocar con mi mano, una habitación donde se lleva a cabo una ceremonia. En el centro un hombre en posición de meditación que se agita como una estátua. Unas 60 velas encendidas tras él. A la izquierda una joven. Arriba flores, Buda y luces de colores parpadeando.
La mujer de la derecha recita pasajes de un gran libro empleando tonos hipnóticos que suben y bajan, marcando un ritmo con algo de madera y con algo de metal.
Un ventilador a cada lado refresca la situación. Los gatos esperan tumbados en el suelo. Primero uno y luego otro pretenden jugar con la camisa de la mujer que los ignora. Desisten.
El gato más delgado comienza a comportarse de manera extraña. Camina a cámara lenta, retuerce el cuello, gime, se flexiona de modos atípicos. El otro observa y sospecha. Sin desplazarse aleja su cabeza por precaución, como si supiera que su compañero está poseido.
Una cucharada más de noodles con vegetales y rollos fritos llega a mi boca en cuchara. Un gato que salta hacia atrás emitiendo un fuerte alarido tipo Alien-con-la-boca-abierta. Adrenalina que se mezcla con un virus dentro de mi cuerpo a 39°C.
El niño arrastra una rama con hojas dentro del taller. Debe tener unos dos años y viste una camiseta que le llega a las rodillas. Dentro del taller está su vecina y compañera de juegos, algo mayor que él. El taller parece no tener puerta ni verja porque está plegada a un lado. Es un pequeño hangar con viejas furgonetas en reparación. De vez en cuando encienden una provocando una gran nube de humo blanco. Los que pasan en moto o bici se cubren la boca.
El niño vive en el pequeño negocio de al lado, cubierto por un árbol. Allí venden refrescos, jabónes y champús.
Los dos niños a veces corren, juntos o separados, a buscar algo con lo que jugar. Andan de manera divertida, dando saltos, moviendo los brazos de manera absurda. Hay tantas cosas que los adultos aprendemos a no hacer...
Aquí los pescadores usan frecuentemente botes redondos. No hay popa ni proa y emplean un solo remo para desplazarse aunque en este caso lleven uno cada uno. Me parece que están hechos de mimbre entrelazado y después recubierto con algo que le da un aspecto brillante y lo hace impermeable. Llevamos varios días en Nha Trang en casa de un gran ex-jugador de rugby. Viene de Texas. Después de dedicarse a dar clases de submarinismo en Hawaii ahora está probando suerte en Vietnam. Tiene alquilada una casa en una calle paralela a la playa. Como lo normal es vivir con toda la familia, aquí las casas son grandes. Esta tiene 4 pisos, con una gran escalera central y dos habitaciones por planta. El alquiler cuesta algo así como 500 Eur al mes.
Ayer vi el documental "Comprar, tirar, comprar. Pirámides de desperdicios" sobre la obsolescencia programada en La 2. Me pareció importante compartirlo con los demás, así que aquí está (creo que hasta el 24 de enero más o menos):
Mientras veía el documental me preguntaba cuanta gente en España estaría haciendo lo mismo. 10.000? 20.000? resulta que ya al terminar el documental las palabras "obsolescencia programada" era "trending topic" en Twitter España, o sea, que era el tema más discutido en la red en ese momento. Sorprendente.
Hace un par de años me vino a la cabeza la idea de que vamos todos en un tren a toda velocidad hacia una pared. Algunos de los que van en el tren se dan cuenta, pero son ridiculizados o no se les escucha por que otros hablan más fuerte. Me sorprendió escuchar exactamente la misma idea del vehículo que va hacia la pared en el documental, creo que mencionada por el profesor Serge Latouche. Aunque no me alegra no ser el único que lo piensa.
Aprovecho para enlazar al vídeo "Story of Stuff" (La historia de las cosas) traducido al español, que describe en 20 minutos de donde vienen las cosas que compramos y a donde van a parar cuando las tiramos a la basura.
Gracias a Cosima Dannoritzer por el documental, y a RTVE por emitirlo.